
[Finalizado el 6 de septiembre de 2009]
Nos encontramos a Robert Silverberg, del que principalmente tenía conocimiento por algún artículo pescado de la Asimov. Que dile tú también poco representativo, porque este hombre prolífico es. Según parece, cuando era adolescente enviaba historias a las revistas. Su primera novela, Revuelta en Alfa Centauro, fue publicada en 1955, y durante los cuatro años siguientes dice que los pasó escribiendo un millón de palabras por año. Allá por 1959 el mercado de la ciencia ficción se colapsó, así que el buen hombre se puso a escribir otras cosas, desde historia (no ficción) hasta literatura erótica. En inglés, softcore pornography. Y una vez llegado al punto este en el que el dominio se reparte a partes iguales entre lo guarrete y lo erudito, diremos que es un destripe directo de la página en inglés de la wikipedia de este hombre, que en castellano apenas tiene nada.
Pues bien. Sus años prolíficos dan miedo. Venga libros y venga libros. Como si no hubiese mañana. Por ejemplo, en el '58 publicó 6 libros, mientras que en el '63 publicó 9 libros, todo ello haciendo malabares con múltiples seudónimos. Este hombre, ha ganado el Hugo y Nebula varias veces y tiene uno de esos títulos que molan tanto. Tiene un SFWA Grand Master. Es un Gran Maestro. Eh, cómo suena eso. El otro día lo estaba hablando con uno en una fiesta. Resulta que conocemos a una chica cuyo abuelo es maestro cervecero. Es inevitable pensar en la ceremonia de adjudicación del título. Ambientación
aquí. Todos con túnicas; antorchas por las paredes en una sala con colúmnas de marmol, cerdos asados con manzanas en la boca y concubinas danzando de un lado a otro con poco más que un largo velo translúcido. ¿Aceptas el título de Maestro Cervecero, a fin de preservar la pureza y la bondad de esta costumbre que es la de ponernos berracos y participar en orgías mientras dirimimos sobre conceptos como la complejidad de un sistema multi-teológico? Pues la ceremonia de investidura de Gran Maestro (de la ciencia ficción, se entiende) sería lo mismo, pero traduciendo tópicos.

De su parte guarrífero-literil, no puedo decir nada, ya que no he leido nada de él, así que a cambio, pongo la foto, demostrando que puede levantar la ceja izquierda, que ya es algo. Respecto al libro que nos ocupa hoy, y a falta de medios para comparar con otras obras suyas pues... no se comparará. Es una pena, porque las frases del tipo: Con la prosa a la que nos tiene acostumbrados o No es el Silverberg que podíamos encontrar en sus inicios.. Esas frases siempre quedan bien. En fin. La cuestión es que el libro está muy bien. Nos encontramos con una humanidad en decadencia, dividida en un sistema de gremios, al final del Tercer ciclo (siendo el Primer Ciclo cuando la humanidad alcanzan las estrellas, el Segundo Ciclo la edad dorada de la humanidad, y el Tercero, la comentada decadencia fruto de la arrogancia humana). El protagonista pertenece al gremio de los Vigías, y se dirige a Rom, en compañía de Avluela, la Voladora y de Gorm, el Mutante. Cada día, debe vigilar el cielo por si la tierra es invadida, aunque nadie cree que eso ocurra ya. La raza humana, está sin embargo, en decadencia. Esta novela, premio Hugo del 69, es un viaje por la redención que se deja leer amablemente y deja un buen sabor de boca. A ver cuando me hago con más cosas de este hombre, que no sabía yo que tenía esta asignatura pendiente.